Su nombre me quemó la garganta un poco mientras lo pronunciaba. Podía
sentir aún el espectro de mi agujero en el pecho, a la espera de reabrirse en
toda su extensión en cuanto él se marchara. No tenía nada claro cómo iba a
conseguir sobrevivir esta vez—, esto tiene que terminar ya. No puedes ver las
cosas de esa manera.Estaba a punto de perderlo. Hice una pausa para respirar
profundamente con la esperanza de que eso me calmara. Tenía que liberarle.
Debía asegurarme de que esto no volviera a ocurrir otra vez.

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